Fundación GE -¡ILUMINAMOS EL CAMINO DEL CAMBIO!
Esta semana, la Fundación GE volvió a demostrar que el cambio se construye desde muchos frentes a la vez. En Piedemonte, un grupo de jóvenes se acercó por primera vez a la ciencia de los materiales compuestos. En Bogotá, un grupo de familias encontró un espacio para soñar con otro futuro. Dos historias, un mismo propósito: abrir puertas.
Yopal, Casanare: manos que aprenden a construir el futuro
El sábado 18 de julio, 23 estudiantes de la Institución Educativa Megacolegio Los Progresos, en Yopal, se sentaron por primera vez frente a fibras de vidrio, resinas y moldes. Durante cuatro horas, la iniciativa Jóvenes Composites: Capacitación Técnica en Materiales Avanzados y Manufactura Básica los llevó de la teoría a la práctica, paso a paso.
La jornada comenzó con lo esencial: la seguridad industrial como punto de partida para cualquier trabajo técnico. Después, los estudiantes exploraron el mundo de las fibras —carbono, vidrio, kevlar— y las resinas —epoxi, poliéster— entendiendo cómo cada combinación responde a necesidades distintas. Aprendieron también por qué los moldes y la proporción correcta entre resina y fibra son la diferencia entre una pieza bien hecha y una que no cumple su función.
Cada estudiante elaboró una pieza plana de dos capas, usando fibra de vidrio, resina y peel ply, siguiendo con precisión los pasos definidos en clase. El resultado no fue solo una pieza de material compuesto: fue la primera evidencia tangible de que estos jóvenes pueden dominar procesos de manufactura que hasta hace poco parecían lejanos.
Jóvenes Composites sigue tejiendo su recorrido por Piedemonte, sembrando en cada región nuevas competencias técnicas que abren caminos hacia oportunidades laborales reales.
Tres días antes, el miércoles 15 de julio, Fundación GE dio la bienvenida a un nuevo grupo de familias en Altos de Cazucá. El encuentro marcó el ingreso de esta comunidad al programa Familias GE, que ahora amplía su cobertura en Bogotá con un territorio donde la necesidad de acompañamiento es evidente.
El taller se diseñó con un propósito puntual: crear un espacio donde las familias pudieran romper, aunque fuera por un momento, con la rutina que impone el día a día. No hubo discursos ni promesas grandilocuentes. Hubo, en cambio, tiempo para pensar en conjunto sobre el futuro, identificar las herramientas con las que ya cuentan y trazar las que aún les faltan para seguir avanzando.
Para el equipo de Fundación GE, este primer encuentro es apenas el punto de partida de un acompañamiento que se extenderá en las próximas fases del programa. La apuesta es clara: que cada familia que se suma no solo reciba un taller, sino que construya, sesión tras sesión, un camino propio hacia mayores oportunidades.
Unos jóvenes descubrieron que sus manos pueden dar forma a materiales del futuro; unas familias descubrieron que pensar en ese futuro también es, ya, un primer paso para alcanzarlo. Historias distintas, avanzando en la misma dirección.



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