En la vereda Ventanas, en el municipio de Aipe, Huila, una escuela y un hogar infantil volvieron a llenarse de color, trabajo colectivo y nuevas posibilidades. Lo que durante mucho tiempo fueron paredes desgastadas, espacios deteriorados y zonas poco adecuadas para la infancia, hoy reflejan el esfuerzo de una comunidad que decidió transformar su entorno desde el cuidado y la colaboración.
El 28 de marzo de 2025, Fundación GE, junto a Ecopetrol, voluntarios, empresas aliadas y habitantes de la comunidad, llegó hasta la Institución Educativa Ventanas y el Hogar Infantil Mi Segundo Hogar del ICBF para desarrollar una jornada de embellecimiento que reunió a 71 personas comprometidas con mejorar los espacios donde niños y niñas aprenden, juegan y crecen.
La jornada comenzó desde muy temprano. Entre brochas, cemento, plantas y herramientas, voluntarios y comunidad trabajaron hombro a hombro para restaurar paredes, pintar aulas, construir jardineras, adecuar rampas de acceso y mejorar conexiones eléctricas. Más que intervenir una infraestructura, la jornada buscó dignificar los espacios cotidianos de la infancia y fortalecer el sentido de pertenencia hacia el territorio.
En el Hogar Infantil del ICBF se realizaron adecuaciones que impactan directamente la seguridad y bienestar de los niños: instalación de puertas de seguridad, entrega de lavamanos, adecuación de áreas comunes y recuperación de espacios de juego. Mientras tanto, en la escuela, el color volvió a las paredes y los jardines comenzaron a convertirse en puntos de encuentro para la comunidad educativa.
Pero el impacto de la jornada fue más allá de la infraestructura.
Durante el encuentro también se desarrolló el programa “Protegiendo Mi Planeta”, una iniciativa de formación ambiental dirigida a 30 niños de la Escuela Ventanas. A través de juegos, actividades pedagógicas y espacios participativos, los niños aprendieron sobre autocuidado, protección del agua, conservación de la fauna y flora, consumo responsable y sostenibilidad.
Al finalizar la jornada, los participantes fueron reconocidos como “Niños Protectores del Planeta”. Entre insignias, sonrisas y el acompañamiento de sus familias, este cierre simbolizó algo más profundo: la posibilidad de crecer entendiendo que cuidar el entorno también es una forma de cuidar la vida y la comunidad.
Para la Fundación GE, este tipo de procesos demuestran que la transformación social ocurre cuando las comunidades participan activamente en la construcción de sus propios espacios. Porque una escuela renovada no solo mejora las condiciones de aprendizaje; también fortalece vínculos, inspira esperanza y recuerda que los territorios pueden resignificarse desde el trabajo colectivo.
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