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#TransformarEsPosible
en Altos de Cazucá BOGOTÁ

BOGOTÁ

En Altos de Cazucá, en la Comuna 4 de Soacha, las noticias casi siempre han hablado de lo mismo: pobreza, desplazamiento, violencia y desigualdad. Durante años, este territorio fronterizo entre Soacha y Bogotá ha sido reducido al estigma de la vulnerabilidad.

Pero quienes habitan sus calles cuentan otra historia. Una historia de mujeres que sostienen a sus familias, de jóvenes que sueñan con transformar su destino y de comunidades que, incluso en medio de las dificultades, han aprendido a resignificar el territorio desde el cuidado, la solidaridad y la esperanza.

Fue allí, en la Institución Educativa Dios es Amor, donde la Fundación GE conoció en 2023 a Marcela Sánchez: una mujer trabajadora, familiar y decidida a construir nuevas oportunidades para ella y su familia.

A través del programa Familias GE, Marcela recibió acompañamiento psicosocial, visitas y espacios de formación que permitieron reconocer no solo sus necesidades, sino también sus capacidades, sus sueños y el enorme potencial que había en sus manos.

Así nació una idea que llevaba tiempo esperando una oportunidad: crear un taller de confección de chaquetas. Con capacitaciones, herramientas y acompañamiento, Marcela comenzó a convertir su conocimiento en una unidad productiva capaz de acercarla a una vida más estable y autónoma.

Sin embargo, la transformación no terminó ahí.

Su hija mayor, Gimena Cruz, también encontró en Fundación GE una posibilidad para proyectar su futuro. Gracias al programa de becas de Creando Futuro, logró acceder a la educación superior y formarse como auxiliar de vuelo. Hoy trabaja en la aerolínea SATENA, una oportunidad que no solo cambió su proyecto de vida, sino también las dinámicas económicas y emocionales de su familia.

La historia de Marcela y Gimena demuestra que transformar un territorio también implica creer en quienes lo habitan. Porque cuando una mujer fortalece su autonomía y una joven logra acceder a nuevas oportunidades, no solo cambia una familia: cambia la manera en que una comunidad imagina su futuro.

En 2025, Marcela recibió oficialmente su unidad productiva. Su taller de confección dejó de ser un sueño pendiente para convertirse en una realidad construida con disciplina, esfuerzo y esperanza.

Y quizá ahí está la transformación más poderosa: recuperar la posibilidad de creer que sí es posible construir un futuro distinto, incluso en los territorios que muchos decidieron mirar únicamente desde la carencia.

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participaron en la jornada de construcción de vivienda en Usme Villa Diana

JORNADA DE CONSTRUCCIÓN